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Los últimos 3 a 4 meses han sido muy interesantes y dramáticos. En retrospectiva, el trimestre pasado parece haber sido uno de los mayores mercados alcistas de la historia, con un fuerte descenso de los diferenciales del crédito y nuevas emisiones atractivas. Pero el motivo de este escenario tan optimista fue el escenario horripilante de los tres meses previos, desde el comienzo del año (enero/febrero) hasta el pico de temor de marzo/abril, en términos de mercado y actividad. Así, en los últimos 3 a 4 meses ha sido muy interesante ver a muchas empresas y bonos corporativos volver a sus niveles de comienzos de año, para luego repuntar de forma instantánea, como atados a una cuerda elástica. Ante la abundancia de oportunidades, anomalías del mercado y comportamiento extraño entre valores y divisas, ha sido un periodo muy activo e intenso para nosotros como gestores. También ha sido muy interesante porque todos hemos trabajado desde casa, y ello ha funcionado particularmente bien. Creo que una de las conclusiones de todo esto es que la naturaleza cambiante de cómo nos comportamos y trabajamos es muy dramática. No obstante, los 3 o 4 primeros meses del año fueron obviamente nefastos, uno de los peores mercados bajistas de la historia. Con todo, el año hasta la fecha ha sido como un salto de puenting. La deuda es siempre una parte esencial del herramental del inversor, como fuente de renta. Los depósitos bancarios no ofrecen interés, y al invertir en acciones uno no sabe cuál será su renta. La deuda se sitúa en el punto medio: puede comportarse como un depósito de efectivo, pero también con mucho riesgo como una acción (en el caso del crédito high yield). Así que, como universo, presenta muchas dinámicas. Por ello creo que es muy interesante para quienes buscan un flujo de rentas estable. Pero en segundo lugar, su gran variedad le permite añadir valor tanto para inversores muy defensivos como más agresivos. En M&G tenemos una gran variedad de fondos entre los que elegir. Creo que el aspecto más interesante del M&G (Lux) Optimal Income Fund es su enfoque extremadamente flexible, que nos permite asumir riesgo si así lo justifica el ciclo económico. Nos permite adaptar la cartera en base al entorno reinante. Si anticipamos una fuerte recuperación, podemos adoptar una duración muy baja de cara a una subida de los tipos de interés, y lograr beneficios en bonos actualizados. Al mismo tiempo, podemos tener mucho riesgo de crédito. La capacidad de dividir estos dos aspectos de un bono corporativo (el elemento de duración y el riesgo de crédito) es sumamente importante. En segundo lugar, nuestro enfoque es internacional: no nos concentramos solamente en una sola divisa o mercado. Nuestra forma de trabajar es muy global y nos aporta una gran ventaja, ya que los mercados mundiales suelen desajustarse. Así, este enfoque flexible en términos de duración, riesgo de crédito, divisas y regiones nos permite buscar rentabilidad para nuestros clientes, y creo que es lo que distingue a este fondo del resto de la gama de M&G.